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La inteligencia artificial sustituira mas de 375 millones de trabajadores en menos de10 años.

La inteligencia artificial (IA) ha sido una de las tecnologías más prometedoras de la última década. Sus aplicaciones son numerosas y abarcan una amplia variedad de industrias, desde la medicina hasta la manufactura y la banca. Sin embargo, también se ha planteado la posibilidad de que la IA tenga un impacto significativo en el mercado laboral, llegando incluso a sustituir a más de 300 millones de trabajadores en menos de 10 años.

En un estudio publicado por McKinsey Global Institute, se sugiere que la automatización y la IA podrían reemplazar hasta un 30% de los trabajos en todo el mundo para el año 2030. Esto equivale a unos 375 millones de trabajadores que tendrán que adaptarse a nuevas formas de trabajo o enfrentar el riesgo de perder su empleo.

Las industrias más vulnerables a esta tendencia son las que involucran trabajos rutinarios y repetitivos, como la fabricación en serie, la atención al cliente y la contabilidad. Estos trabajos son susceptibles a ser automatizados ya que requieren habilidades y tareas que pueden ser replicadas fácilmente por máquinas y algoritmos.

Por otro lado, los trabajos que involucran habilidades y tareas que son difíciles de replicar por máquinas, como el trabajo creativo, el pensamiento crítico y la toma de decisiones, tienen menos probabilidades de ser automatizados en el corto plazo.

Sin embargo, esto no significa que estos trabajos estén a salvo. La IA también puede mejorar y complementar el trabajo humano en estas áreas, lo que significa que los trabajadores tendrán que adaptarse a nuevas herramientas y tecnologías para seguir siendo competitivos en el mercado laboral.

Es importante destacar que la automatización y la IA no solo tendrán un impacto en la cantidad de trabajos disponibles, sino también en la calidad de los mismos. Es decir, los trabajos que requieren habilidades y conocimientos más avanzados podrían aumentar su demanda y su remuneración, mientras que los trabajos que son más fácilmente replicables por máquinas podrían ser desvalorizados y tener salarios más bajos.

Por tanto, es necesario que los trabajadores y las empresas se preparen para este cambio. Los trabajadores deberán invertir en su formación y adquirir habilidades que sean difíciles de replicar por las máquinas, como la creatividad y el pensamiento crítico. Las empresas, por su parte, deberán invertir en la formación de sus empleados y en la creación de nuevas oportunidades de empleo en áreas que no puedan ser automatizadas.

En conclusión, la IA es una tecnología que ha llegado para quedarse y su impacto en el mercado laboral es innegable. Aunque puede ser una amenaza para algunos trabajos, también puede crear nuevas oportunidades y mejorar la calidad de los empleos existentes. Lo importante es que todos los implicados se preparen para el cambio y trabajen juntos para crear un futuro laboral más justo y sostenible.

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